Si has entrado alguna vez en una cafetería de Tenerife y has visto un vaso pequeño con capas perfectamente diferenciadas, ya conoces al barraquito. Es, probablemente, la bebida más canaria que existe y una de las que más nos piden en Cafetería Savinel.
¿Qué es exactamente un barraquito?
El barraquito es un café con leche condensada, licor y un toque de limón, servido en vaso y montado por capas. Lo que lo hace especial no es solo lo que lleva, sino el orden en el que se coloca cada ingrediente. De abajo a arriba encontrarás la leche condensada, el licor, el café y la leche espumada, coronado con canela y una piel de limón.
Esa estructura no es casualidad: cada líquido tiene una densidad distinta, y por eso se quedan quietos unos sobre otros en lugar de mezclarse. El resultado es tan bonito de mirar como de beber.
De dónde viene el nombre
La historia más repetida cuenta que el nombre viene de un cliente habitual de una cafetería tinerfeña, apodado «Barraquito», que pedía siempre su café con esa combinación concreta. Los camareros acabaron llamando a la bebida por su apodo y el nombre se quedó. Como toda buena historia de barra, hay varias versiones, pero todas coinciden en algo: nació de la costumbre de un cliente, no de la carta de un chef.
Barraquito, «barraquito completo» y variantes
Aquí conviene aclarar un par de cosas, porque hay confusión:
- Barraquito completo: el que lleva todo, incluidos el licor y el limón.
- Zaperoco o barraquito «sin nada»: la versión sin licor y sin limón, apta para cualquier hora del día.
- Con leche vegetal: cada vez más pedido. En Savinel puedes tomarlo con bebida de avena o de soja.
Si nunca lo has probado y no te gustan los sabores fuertes, pide la versión sin licor. Si te gusta el contraste entre lo dulce y el amargor del café, ve directo al completo.
Cómo lo preparamos nosotros
El barraquito parece sencillo, pero se estropea con facilidad. Estos son los detalles que cuidamos:
El vaso, siempre templado. Un vaso frío corta la leche espumada y se pierde la textura. La leche condensada, justa. Es fácil pasarse y convertir el café en un postre; buscamos que endulce sin tapar el café. El café, recién extraído. Trabajamos con Cafés Montecelio y molemos en el momento, porque un espresso que lleva rato hecho amarga y arruina el conjunto. La leche, bien texturizada. Espuma fina y brillante, nada de burbujas grandes. El limón, solo la piel. Nada de pulpa: buscamos el aroma de los aceites de la cáscara, no la acidez.
Cómo se toma
Hay dos escuelas. Están los que remueven todo antes de beber, para que el conjunto quede homogéneo y dulce. Y están los puristas que se lo beben tal cual, atravesando las capas y notando cómo cambia el sabor en cada sorbo. No hay una forma correcta: prueba las dos y quédate con la que más te guste.
Eso sí, un consejo: bébelo pronto. El barraquito no espera. Pasados unos minutos, la espuma baja y las capas empiezan a mezclarse solas.
Ven a probarlo
En nuestra carta el barraquito está a 1,40 €, y puedes pedirlo con leche vegetal por solo 0,10 € más. Es, con diferencia, la mejor manera de entender por qué en Canarias el café se vive de otra manera.
Te esperamos en Santa Cruz de Tenerife para que lo pruebes recién hecho.
